Conoce a Mario Alberto Nava Rangel, originario de Guadalajara, Jalisco y fiel seguidor de los Cardenales de Arizona, su apoyo incondicional comenzó en 2005 gracias a la influencia de su hermano mayor, quien en 2004 se mudó a Arizona para cursar una maestría en la Universidad Estatal de Arizona (ASU).
En el verano de 2005, tras obtener su visa americana y en lo que sería su primera visita a Estados Unidos, Mario viajó a Arizona para visitar a su hermano. Durante ese viaje asistieron al Training Camp de los Cardinals en Prescott, Arizona.
Cuando Mario y su hermano se dirigían rumbo al Training Camp, su hermano le habló de las figuras del equipo: el receptor Anquan Boldin y la reciente primera selección del draft, Larry Fitzgerald. Mario siempre estuvo conectado con el futbol americano y jugó como receptor en el ITESM Campus Estado de México, tanto él como su hermano representaron a México en la selección nacional que disputó el Tazón Azteca en Cancún, Quintana Roo.
En ese equipo también participó Rolando Cantú, exjugador del Tec de Monterrey, quien para el verano de 2005 entrenaba con los Arizona Cardinals y posteriormente se convertiría en el primer mexicano —sin ser pateador— en disputar un partido oficial en la NFL.
Su background lo hizo identificarse de inmediato con el equipo y particularmente con su cuerpo de receptores. Ese día en Prescott, Mario pudo ver a las figuras del equipo e incluso recibió autógrafos en un balón y una gorra, hizo memorias que marcaron el inicio de una afición que crecería con los años.
Ese mismo año, el 2 de octubre de 2005, tuvo la fortuna de asistir al primer partido oficial de la NFL fuera de Estados Unidos: Arizona Cardinals vs. San Francisco 49ers en el Estadio Azteca. Fue su primer partido de NFL, al que asistió orgulloso con su jersey de Larry Fitzgerald. La victoria de Arizona esa noche selló definitivamente su pasión por los Cardinals.
En 2008 vivió una de las temporadas más memorables en la historia de la franquicia, cuando los Cardinals estuvieron a segundos de conquistar el Super Bowl, impulsados por una actuación histórica en postemporada de Larry Fitzgerald y el quarterback Kurt Warner.
Desde entonces, Mario ha recorrido más de 20,000 millas para apoyar al equipo desde Guadalajara, asistiendo a partidos en ciudades como Oakland, San Francisco, San Diego, Houston y Dallas, además de más de 15 encuentros en Glendale, Arizona.
Esta es la historia de cómo nació y creció su pasión por los Arizona Cardinals, una afición que con el paso de los años se ha fortalecido con cada milla recorrida y cada partido vivido.











