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Acondicionándose En El Campamento Fitzgerald

Jugadores de la NFL se unen al receptor Todo Estrella de los Cardenales para trabajar en Minnesota

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El receptor abierto de los Cardenales Larry Fitzgerald se desmarca del linebacker de los Vikingos Everson Griffen durante un entrenamiento reciente en el campamento de Fitzgerald en Minnesota.


MINNEAPOLIS – Por un momento, los ojos de Everson Griffen parecían penetrar a través de la cabeza de Larry Fitzgerald, justo antes del saque de balón, en un enfrentamiento evidentemente desequilibrado para todos excepto para Griffen – ala defensivo de los Vikingos que pretendió transformarse en linebacker.

Los jugadores defensivos son escasos en el campamento anual de Fitzgerald, el mismo que se lleva a cabo en los campos de entrenamiento de la Universidad de Minnesota durante un momento de la temporada baja, en la cual los jugadores se supone deben estar descansando. La mayoría de las veces, los 25 o 30 profesionales participando en este campamento enfrentarán trabajo intenso de acondicionamiento, o levantamiento de pesas en el gimnasio. La posición que jueguen aquí no tiene importancia.

Pero en medio de la sesión de entrenamiento se realizan prácticas de algunas rutas por parte de Fitzgerald y el resto del grupo, que incluye un mayor número receptores. Los jugadores defensivos no pueden hacer mucho en ese caso, especialmente un tipo grande como Griffen, quien decidió marcar de una manera tan cerrada a una de las alas cerradas sobre la línea de golpeo que no le permitió correr su trayectoria. Los otros receptores empezaron a acusar a Griffen por romper una regla no escrita y se desató la camorra.

Fitzgerald se formó en la línea, siempre el primero en iniciar cada nuevo ciclo de rutas. Griffen prácticamente se paró encima de la línea de golpeo. "¡Quiero competencia!" Vociferó Griffen. "¡Eso es lo que estoy buscando!" Se quedó mirando fijamente a Fitzgerald, que tranquilamente  se preparó para el arranque.

Fitzgerald se quebró hacia adentro, se la puso difícil, y luego regresó hacia fuera en la parte superior. Consiguió la recepción, sólo para escuchar a Griffen alardear que estuvo muy cerca. Griffen resollaba agitado "¡Estuve encima de él! ¡Estuve encima de él! Más relajadamente Fitzgerald gritó: "Que te pareció eso" mientras hacia la señal para indicar primero y diez.

El receptor Laurent Robinson de Jacksonville fue el siguiente para el acelerado Griffen, que vociferó, "¡Voy a marcar a quien sea!" Al tiempo que Robinson iniciaba su movimiento, Griffen afrontó tan rudamente a Robinson que lo echó fuera del terreno de juego. El grupo se carcajeaba.

Este es exactamente el ambiente que Fitzgerald desea. Los entrenamientos pueden ser divertidos, pero siempre serán competitivos. Es otra manera de estar preparado para cuando el campamento de entrenamiento inicie en pocas semanas.

"Me encanta competir," dijo Fitzgerald después de un entrenamiento. "Es bueno hacerlo por tu cuenta, pero hacerlo con otros jugadores que tienen tus mismos objetivos, lo hace más divertido."

TRABAJANDO EN CASA

Fitzgerald no es un ladrón, a pesar de que admite que la idea de sus entrenamientos a mediados del verano en Minnesota es propiedad ajena.

Bill Welle, el entrenador que dirige el segmento de acondicionamiento de Fitzgerald, alguna vez hizo lo mismo en Boca Ratón, Florida. Welle tenía una empresa copropiedad del receptor de  los Vikingos Cris Carter, con Carter como receptor estelar ofrecía un campamento. Estrellas de los Vikingos  como Randy Moss y Daunte Culpepper asistían, y más adelante, también estaría presente un joven recoge-balones de los Vikingos con quien Carter desarrolló una relación cercana. Aquel recoge-balones se llamaba Larry Fitzgerald.

Fitzgerald y Welle icieron amistad, y cuando Fitzgerald se enteró que Welle se mudaría a Minnesota hace unos años, se acercó a él con la idea de crear un puente similar-entre-los entrenamientos-oficiales-de-temporada-baja-hasta-la-preparación-del-campamento-de- entrenamiento. Ambos llegaron a un acuerdo con la Universidad de Minnesota, que les da acceso no sólo a los campos, sino también la sala de pesas y a un campo cubierto en caso de condiciones climatológicas extremas.

El campamento ha crecido, dijo Welle, de cuatro participantes al inicio a la multiplicación repentina de aproximadamente 50 el año pasado durante el paro laboral. No se pierde nada porque un hombre organice entrenamientos tan rigurosos como cualquier otro.

"Larry no se perderá ni un entrenamiento," dijo Welle. "Si va a ausentarse, se asegurará de preguntar, '¿me puedo poner al parejo?' Él sabe que cada repetición cuenta."

El calendario es muy sencillo. Llegar a los campos de entrenamiento antes de las 8:30 de la mañana para estirarse y soltar el cuerpo. Los trabajos de Welle inician a las 8:30 y duran aproximadamente una hora, acondicionamiento constante que se detiene sólo en breves ocasiones, para beber agua. En casos particulares, los jugadores trabajan las piernas y en las salidas con una serie de cuerdas elásticas y, cuando el agotamiento es inminente, finalizan con una impresionante sesión de 18 carreras de 110 yardas cada una.

Los receptores abiertos siguen constituyendo la mayor porción de participantes, por lo que enseguida se realiza otra ronda de trayectorias que dura una hora más o menos. Luego, para cerrar el entrenamiento, se tiene una sesión que dura más de una hora en la sala de pesas.

"Terminamos molidos," dijo el corredor de los halcones Marinos Leon Washington. "Tenemos la suerte de poseer un trabajo que la mayoría de personas sueñan con tener. Me pagan por venir a hacer ejercicio y mantenerme en forma. No hay nada mejor que eso."

Las invitaciones ya no son necesarias. Fitzgerald permite que la palabra de boca en boca obre su magia, y entiende que no es automático que los jugadores se presentarán. Es más fácil para él y el novato de los Cardenales Michael Floyd, por ejemplo, porque Minneapolis es el hogar de ambos y viven a minutos de distancia. Es por eso que asisten Vikingos como Griffen ex Vikingos como mariscal de campo de los halcones Marinos Tarvaris Jackson, o el nativo del poblado de Minnetonka Craig Dahl, un safety de los Carneros de San Luis.

El receptor de los Jaguares Laurent Robinson asistió el verano pasado por primera vez y pasó a tener su mejor temporada en la NFL con Dallas, logrando un importante contrato como agente libre con Jacksonville. Ahora no desea cambiar su rutina. El receptor de los Cardenales Stephen Williams asistió al entrenamiento como novato y luego no se presentó el año pasado, algo que lo puso en una condición desfavorable y él cree que esa fue en una de las razones por las que su juego se desplomó. Este año regresó.

"Aprendí mi lección con eso," dijo Williams.

Jugadores de alto perfil como el receptor Greg Jennings de los Empacadores han asistido, y Fitzgerald trabajó en otro tipo de ayuda. El Salón de la Fama Michael Irvin hizo acto de presencia para trabajar con los receptores abiertos esta semana, y Fitzgerald espera que su ex entrenador Jon Gruden haga lo mismo para los mariscales de campo.

De cualquier manera, el acondicionamiento y el entrenamiento con pesas no se van a ninguna parte. Fitzgerald, quien junto con su compañero de equipo Andre Roberts, estuvo constantemente a la delantera frente a esos 110 grados de temperatura, liderando claramente con el ejemplo.

"Él trabaja enérgicamente," dijo Robinson. "Entrena como si lo fueran a despedir al día siguiente. Es mucho trabajo, pero uno tiene que entrenar con lo mejor para ser el mejor."

Fitzgerald hoy por hoy parece conocer a todos en la NFL, pero esa no es la razón por la qué los jugadores asisten.

"A los colegas puedes agradarles o te respetan, pero si no estás poniendo el trabajo o el tiempo para mejorar en tu oficio, los jugadores no van a presentarse," dijo Fitzgerald.

EN EL CAMPO

La palabrería que se desató entre Griffen y el resto de los jugadores fue inevitable. Es mucho tiempo el que pasan juntos como para no tener a alguno diciendo algo, ya sea que se trate de un comentario directo o uno divertido que por lo general son ingeniosos.

Cuando se dejaron caer algunos balones de forma sucesiva que afectaron el trabajo, alguien elevó la voz diciendo: "Demasiado dinero en el suelo el día de hoy." Fitzgerald reprendió a un joven ala cerrada cuando falló en una ruta. No se trata sólo de acondicionamiento, sino de un extenuante trabajo propiamente dicho que esperamos ayude.

"Sé que esto es mucho de preparación física, pero al venir aquí y vencerte a ti mismo cada día, está caliente y húmedo, durante un mes, siento que además estoy obteniendo una ventaja mental," dijo el mariscal de campo de los Cardenales Rich Bartel.

Fitzgerald ofrece su casa a los profesionales cuando termina el día. Vive a unos 15 minutos, junto a un lago. La primera mitad del día se trata de trabajar, y la segunda mitad del día es sobre relajación y juego. Roberts, quien se ha convertido en un buen amigo de Fitzgerald, se queda en un hotel cuando esta en Minnesota, pero su tiempo libre posterior a los entrenamientos lo pasa mayormente en la casa de Fitzgerald. Indudablemente se puede decir que Roberts se ha convertido en experto de la moto acuática.

Fitzgerald entiende por qué la mayoría de los Cardenales no asistirán, y sabe que la mayoría están trabajando en dondequiera que se encuentran. (En ese sentido, insistió Fitzgerald que la química de los Cardenales no se ve afectada por los miembros del equipo que están o no presentes, una impresión que Roberts señaló de forma independiente.) La importancia del trabajo no es necesariamente que tan intenso pueda ser – aunque el sudor escurre en cada jugador en sólo 10 minutos solo para aclarar – sino más bien sobre la ética de trabajo para hacer las cosas en "el tiempo de descanso."

"La mayoría de los jugadores en este nivel acostumbran a que sea una cuestión de todo el año," dijo Roberts. "La gente a mi alrededor me pregunta, '¿Cómo te fue en tus vacaciones?' Y yo me quedo pensando, '¿Qué vacaciones?' "

Fitzgerald habla de la camaradería entre jugadores de la NFL. Somos tan sólo 1.600, ha dicho en repetidas ocasiones. Todo el mundo tiene el mismo objetivo, ganar un trofeo Vince Lombardi. El que se mezclen jugadores de diferentes equipos, no importa. No es como que si estuvieran  revelando el libro de jugadas.

Es más fácil atravesar por los entrenamientos con alguien más, a veces proporcionando momentos como el reto de Griffen a Fitzgerald. En última instancia, Fitzgerald estaría haciendo el mismo tipo de trabajo de cualquier manera. Otros jugadores se han dado cuenta de que es un esquema que vale la pena seguir.

"El programa ha sido de beneficio," dijo Williams. "Hay que seguir al líder."

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