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Eason En Paz Con La Partida De Su Mamá

El liniero defensivo piensa en algo más que solo rosa durante el Mes De Concientización contra el cáncer de mama

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El liniero defensivo Nick Eason vestirá color rosa durante este mes para honrar a las victimas del cáncer de mama, especialmente a su madre, Iris Wilcox (esquina superior derecha). La Sra. Wilcox falleció victima de ese mal el 8 de Agosto.


Iris Wilcox sabía que su hijo se lo estaba ocultando porque estaba escrito en su rostro.

Nick Eason estaba sentado en la cama de su madre en un hospital del Valley. El cáncer había regresado al cuerpo de la Sra. Wilcox con agresividad, y ambos sabían la realidad. El médico le había dicho al liniero defensivo de los Cardenales que no había nada más que se pudiera hacer por su mamá, y ahora ella le estaba exigiendo que le dejara saber.

Eason no podía mirar a su madre a los ojos mientras le decía que el doctor no había dicho nada de importancia. "Estás mintiendo," dijo la Sra. Wilcox a su hijo. "Si me amas, me tienes que decir la verdad."

Así que Eason le dijo a su madre la verdad, que su cáncer de mama le arrebataría su vida. Él empezó a llorar, hasta que el fornido hombre de 6-pies-3 pulgadas y 305-libras escuchó de su madre una vez más.

"Ella dijo: '¡Mira nomás, el bebé grande!' " Recordó Eason. " '¿porqué estás llorando? ¡Simplemente enfréntalo! Voy a estar bien.' "

Poco después, en un avión privado viajaron de regreso a Georgia su estado natal y Eason estuvo constantemente velando al lado de su madre, la Sra. Wilcox falleció. El lunes se cumplieron dos meses.

La herida aún está fresca para Eason, quien se perdió una buena parte del campamento de entrenamiento atendiendo a su madre y ahora el momento se aviva mientras la NFL emplea el color rosa a lo largo del mes de Octubre con la intención de concientizar sobre la prevención del cáncer de mama. Eason aprovecha la ocasión. Es una oportunidad para decirle al mundo acerca de su madre, quien sólo tenía 50 años, ella dio a luz a Nick a los 19 años, aun así se aseguró de obtener su título y convertirse en maestra de escuela secundaria.

"Eso me da la paz para poder hablar de ella," dijo Eason.

La Sra. Wilcox fue diagnosticada con cáncer de mama en diciembre del 2008, cuando Eason jugaba para los Acereros de Pittsburgh y sin saberlo, él estaría jugando contra su futuro equipo en el Súper Tazón unas cuantas semanas más tarde. El primer tratamiento de quimioterapia para ella fue tan sólo unos días antes de que Santonio Holmes consiguiera un anillo de campeón para Eason y al mismo tiempo rompiera el corazón de los Cardenales.

La mamá de Eason entró en remisión, y estaba a punto de llegar Octubres con sus taquetes y muñequeras color rosa no solo para honrar a su madre, sino a todas esas mujeres que luchan contra la enfermedad. Para un jugador que pasa casi todos los martes – día de descanso para los jugadores – en un evento comunitario, el gesto fue sólo parte de lo que Eason siempre ha sido.

El líder veterano tuvo una primera temporada decente en Arizona en el 2011, pero sabía que después del paro laboral se encontraba fuera de condición y trabajó duro para bajar 40 libras el pasado verano. Anticipaba un gran campamento de entrenamiento.

Entonces su hermano Anthony enfermó de cáncer, abatiendo a Eason. Regresó a Georgia para ayudar en el cuidado de su hermano, quien falleció el pasado 18 de Junio. Ese es aproximadamente el tiempo en el que su madre comenzó a sentir síntomas de gripe – excepto que no era una gripe. El cáncer había regresado con toda su fuerza, esta vez afectando su pecho, pulmones e hígado.

Eason no es el único Cardenal afectado por la pérdida de su madre debido al cáncer de mama. Larry Fitzgerald enfrentó ese reto mientras estaba estudiando en la Universidad de Pittsburgh, y el receptor Todo Estrella se ha convertido en uno de los portavoces más prominentes de la NFL en relación a este asunto.

La pérdida para Fitzgerald, no obstante, ocurrió hace casi una década. Eason reconoce que hay momentos en los que parece que fue ayer cuando estaba con su madre, consolándola en sus últimos días.

Eason pasó tanto tiempo con ella como le fue posible. Una vez que estuvo claro que los médicos en Arizona ya no podían hacer nada, Eason consiguió un jet privado para volar a su madre a casa. No durmió durante algunos de los días finales de su madre, sosteniendo su mano todo el tiempo posible.

Para ese entonces, los Cardenales se dirigían al campamento de entrenamiento, un tiempo difícil para Eason por tener que estar alejado debido a su trabajo. Antes del juego del Salón de la Fama, Eason le preguntó a su mamá si ella quería que él jugara o que se quedara a su lado. En cualquier otro momento de su vida, ella le habría dicho que jugara. El futbol había sido siempre importante, ella lo sabía. Esta vez no. "Quédate," dijo ella, entonces Eason entendió que no le quedaba mucho tiempo.

Cuando la Sra. Wilcox falleció, en medio de la noche, Eason sabía que tenía que ser fuerte. Él era quien tenía que avisar a sus hermanos, era quien tenía que preparar el funeral. Cientos de estudiantes acudieron a presentar sus respetos, lloraron cuando Eason mostró un video de su madre cantando una canción acerca de Jesús. Eason, prestando atención a las palabras de su madre, se mantuvo firme todo el tiempo que pudo.

"No derrame una sola lágrima," dijo Eason, "hasta que regresé aquí."

Fue un poco incómodo al principio. Estaba teniendo lugar el campamento de entrenamiento, la pretemporada estaba a la vuelta de la esquina. Eason no tuvo tiempo de hacer otra cosa más que regresar a trabajar. Sus compañeros sabían lo que había sucedido con su madre y lo apoyaron plenamente – Vonnie Holliday, Ricky Lumpkin y Sam Acho todos tomaron tiempo para visitarla en el hospital – pero también necesitaban de Eason. En un momento, el liniero David Carter fue honesto con Eason: "Sin faltar a la memoria de tu madre," dijo Carter, "pero estoy muy contento de que hayas regresado."

"(El equipo) tenía que saberlo, ¿Pueden contar conmigo?", Dijo Eason. "Yo pensaba, 'Sí, pueden contar conmigo.' Algunos de los entrenadores probablemente pensaron, "¿Cómo le estará haciendo este compañero?' "

Algunas veces, Eason no está seguro de cómo lo ha hecho. Después de la temporada, Eason todavía espera que sea después de un viaje al Súper Tazón, quiere regresar a Georgia y pasar tiempo en la tumba. No la ha visto todavía. Pero quiere cumplir lo que le prometió a su madre.

Aquel día, cuando ella lo reprendió por llorar mientras estaba a su lado en su lecho, ella lo miró. "Estoy preocupada por ti," dijo. "Voy a estar bien," le respondió su hijo.

Sin embargo, no se trata de olvidar. Todos los domingos durante las siguientes semanas, Eason vestirá su equipo color rosa, no sólo por Iris Wilcox, sino por cada persona afectada por la tragedia que él ha experimentado.

"Este mes," dijo, "tiene mucho más significado para mí."

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