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Impresiones sobre el draft 2018 de Cardenales




Primera ronda, No. 10 global: Josh Rosen, QB, UCLA. Es un estupenda adquisición considerando precio vs. riesgo. Steve Keim podría pasar a la posteridad como el gerente general que encontró al QB franquicia en la era moderna del equipo. Por otra parte, creo que si Sam Bradford juega como jugó en el 2016 cuando militaba con Vikings, Rosen debería ver al menos su primera temporada en la NFL desde la banda lateral, y si son dos años del Bradford certero y saludable mucho mejor. Eso representaría para Rosen un proceso de madurez mucho más efectivo.  

 Segunda ronda, No. 47 global: Christian Kirk, WR, Texas A&M. Otro gran acierto, creo que con esta selección Cardenales cubrieron dos fases fundamentales: un jugador con posibilidades de aportar desde un principio y cubrir no una sino dos necesidades, como receptor a la ofensiva y como encargado de regreso de despejes y entregas con equipos especiales. Será interesante ver como Cardenales lo combinarán con Larry Fitzgerald, quien en recientes temporadas se ha desempeñado más como receptor de ranura que receptor abierto, considerando que Kirk jugó mayormente en la ranura durante su carrera colegial.

*Tercera ronda, No. 97 global: Mason Cole, Centro, Michigan. *Cole es un liniero ofensivo con mucha “experiencia” ya que fue titular durante sus cuatro años en la Universidad y jugó con la ofensiva “estilo profesional” de Jim Harbaugh. Con esta selección Cardenales nuevamente se inclinaron por un liniero ofensivo versátil. Cole jugó como centro y como tackle en Michigan, a pesar de su experiencia colegial como tackle creo que la longitud de sus brazos podrían hacerlo más útil en el interior de la línea, respaldando inicialmente la posición de guardia o incluso compitiendo desde el principio por la posición de centro donde actualmente A.Q Shipley es el titular.  

*Cuarta ronda, No. 134 global: Chase Edmonds, RB, Fordham. *De nuevo Cardenales fueron por un jugador de la División I, un jugador pequeño comparado con el chasis ideal para un corredor de la NFL, sin embargo sus números en la FBS (Football Bowl Subdivision) fueron enormes, acumuló 5,862 yardas por acarreo, la quinta mejor marca en la historia de la FCS. Creo que Edmonds podría ser el corredor de tercer down e incluso estar al mismo tiempo que David Johnson en el terreno de juego formado en la ranura donde Arizona podría utilizarlo como “co-receptor,” generando de esta manera un mundo de posibilidades para el libro de jugadas ofensivas tanto aéreas como terrestres.

 *Sexta ronda, No. 182 global: Chris Campbell, CB, Penn State. *Pensé que Cardenales atenderían la posición de cornerback en la tercera ronda, y ya muy tarde, en la cuarta, sin embargo fue hasta la sexta ronda cuando el equipo atendió una de las necesidades primarias de la defensiva y aunque Campbell fue elegido ya tarde en el draft podría resultar en una buena selección siempre y cuando su curva de adaptación al ritmo y velocidad de la NFL no sea muy prolongada. Cardenales firmaron durante la agencia libre al cornerback veterano Bené Benwikere quien jugó del 2014 al 2016 con Carolina mientras Steve Wilks era el entrenador de la secundaria.  

*Séptima ronda, No. 254 global: Korey Cunningham, OT, Cincinnati. *Con su última selección del draft 2018 Cardenales buscaron respaldar la línea ofensiva, unidad que, dicho sea de paso, sufrió varias lesiones la temporada pasada. El gigantesco Cunningham puede jugar como tackle  en ambos lados algo que le agrega un plus en la función de respaldo. Bradford ratificó en 2016 los altos niveles de producción que puede alcanzar conectándose con sus receptores si cuenta con una buena muralla de protección.  

En términos generales, creo que el draft 2018 de Cardenales fue estupendo, especialmente si Rosen consigue convertirse en lo que el equipo espera que se convierta; un quarterback franquicia y de larga trayectoria, ese quarterback que todos los equipos desean conseguir y el cual Cardenales venían buscando desde hace bastante tiempo. Este Draft podría marcar un antes-y-un-después en la historia de Steve Keim como gerente general de Cardenales y enmarcar con ‘finos’ detalles la era Wilks.  

Sin duda, fuimos testigos de un draft por parte de Cardenales apegado al tablero de calificaciones y no a las necesidades del equipo, una filosofía que siempre ha distinguido a Keim. 

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