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Steve Wilks Construye Buenas Relaciones Mientras Entrena

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El nuevo entrenador en jefe de Cardenales sabe cómo quiere liderar al equipo y trae consigo su propio estilo.

Josh Norman llegó a Carolina como selección de quinta ronda en el 2012, un talento en bruto que requería dirección y ya poseedor de una gran personalidad.

Quizá eso hizo que Steve Wilks fuera la persona ideal para entrenarlo.

“Estoy alambrado de manera diferente,” comentó Norman “Aunque él también.”

Wilks ahora es el nuevo entrenador en jefe de Cardenales de Arizona, aunque en aquel entonces era coordinador defensivo de Carolina Panthers, él mismo de personalidad 

bastante fuerte. Uno de los principios de Wilks era que, a todos los jugadores se les enseña lo mismo, sin embargo a cada uno de ellos se les entrena de manera muy diferente.

Sin una buena relación, lo demás no funciona y las relaciones son evidentes con sus antiguos alumnos como Antonio Cromartie, Eric Weddle, Kurt Coleman, el nuevo Cardenal Bené Benwikere y, si, Norman.

“Es fácil desarrollar a un jugador si tomas tiempo para desarrollar a la persona,” señaló Wilks.

Si algún jugador encapsula a Wilks como entrenador, es Norman, quién requería el toque personal de Wilks, porqué Wilks ayudó a guiar a Norman – quién ahora juega para Washington – desde novato titular con altibajos a un segundo año de desafíos hasta llevarlo a un estatus de all-pro, y por esa razón Norman no puede elogiar lo suficiente a su ex entrenador.

“Si puedes llevarme en la dirección correcta sin que yo cuestione todo – que de cualquier manera estaré cuestionando – eso ya es algo,” dijo Norman. “Estaba aprendiendo de un individuo que tenía mucha hambre de ser entrenador en la NFL y ser de todos los tiempos, así como yo tenía la misma determinación para ser el mejor esquinero de todos los tiempos.”

"Podía verse que estábamos en la misma página.”

Wilks salió al campo por primera vez con Cardenales, durante un mini campamento voluntario adicional ya que es el primer año de Wilks con Cardenales. Las reuniones y las charlas uno-a-uno han brindado a los jugadores que aún no conocían a Wilks, una idea de la personalidad de su nuevo entrenador en jefe. El terreno de juego siempre revelará mucho más.

Los jugadores se encontraron con una persona que insiste en tomar especial interés en sus jugadores. También verán a un entrenador en jefe seguro, una persona que está en donde debe estar.

“No creo que no haya nadie en este proceso que trabaje tan duro como yo,” dijo Wilks. “Puse el tiempo y esfuerzo necesarios, y siento que tengo una gran influencia positiva en los jugadores que entreno.”

“Siempre he tenido ese aire de confianza, intento alejarme de la palabra arrogante porqué la verdad es que está muy lejos de mi personalidad. En realidad soy humilde y sé que soy hoy en día una persona muy afortunada, tengo mucha confianza en mi capacidad.”

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Durante la primera experiencia como entrenador en la Universidad Johnson C. Smith en su ciudad natal en Charlotte, Carolina del Norte, el equipo de Panthers empezaba a jugar en la NFL en el estadio Ericsson. La oportunidad se asomaba a unas cuantas calles.

Obtuvo el permiso del propietario de un local de neumáticos Firestone, en la esquina de Tyron Street y Stonewall para vender refrescos y frituras. Wilks fue a Sams Club a surtirse y se dispuso a generar algo de dinero adicional antes de los partidos en casa, esto, años antes de entrenar en ese mismo estadio,  que se convertiría en su trabajo.

“Estar en esa esquina creo que lo puso en su camino correcto,” comentó el compañero de equipo universitario de Wilks, Randall McCray, quién ahora trabaja con Wilks como entrenador asistente de equipos especiales de Cardenales de Arizona.  

Una carrera profesional como jugador no funcionó para Wilks después de jugar en la Estatal de Appalachian. El defensor profundo asistió al campamento de entrenamiento con Seahawks en 1992 y jugó para Charlotte Rage en la Arena Football League en 1993, aunque después de eso se trasladó al sector privado. Gracias a sus lazos con el futbol de Appalachian, consiguió trabajo en First Citizens Bank, fue entrenador en Raleigh por un año antes de convertirse en gerente de una sucursal bancaria en Charlotte a los 25 años de edad.

El trabajo de camisa y corbata no era para él, había unas ganas tremendas de entrenar y un gran vacío sin futbol.

Uno de los ex entrenadores de Wilks en la Estatal de Appalachian, Ruffin McNeill, tenía un primo que se haría cargo del programa en la Universidad Johnson C. Smith en la División II. Wilks se convirtió repentinamente en coordinador defensivo, un enlace inmediato con la administración, ah! y por supuesto, también ayudo a trazar las líneas del campo y a lavar uniformes.

Wilks todavía tiene su primer contrato de Johnson C. Smith, enmarcado, como un recordatorio de sus humildes inicios.

“Gané $30,000 dólares y me sentí extremadamente feliz,” dijo Wilks, “Pensaba que era rico.”

Un día, Wilks y su amigo y compañero entrenador asistente, Steven Aycock, se sentaron frente al edificio de futbol de Johnson C. Smith, solo para charlar. El horizonte de Charlotte estaba a la distancia, incluido el contorno del estadio de Panthers.

¿Sabes qué? dijo Wilks a Aycock “Algún día voy a entrenar ahí.”

Wilks resultó ser adivino, por supuesto. Sólo le tomó un tiempo abrirse camino a menos de dos millas que separan la escuela del estadio, y consiguió el trabajo que a la postre lo llevó a convertirse en entrenador de Cardenales.

Wilks tuvo oportunidad de ser entrenador en jefe en la Estatal de Savannah en 1999 y ascendió de categoría, de un trabajo a otro rápidamente. La búsqueda del siguiente puesto nunca fue el enfoque, comentó Wilks – “Cuida siempre lo que tienes enfrente, haz tu trabajo, da siempre lo mejor de ti donde estés.” Esa ha sido siempre mi filosofía” – sin embargo con los contactos que realizó trabajando en campamentos y viajando a diferentes campus universitarios, en un esfuerzo por aprender el oficio de entrenador, surgieron ofertas de trabajo. Su mudanza a Notre Dame donde entrenó bajo Ty Willingham, por ejemplo surgió por conocer a un feligrés de la iglesia mientras estaba en la Estatal de East Tennessee que resultó ser el hermano de un asistente de Willingham.

Después de Savannah State, Wilks entrenó en seis escuelas diferentes en seis años, pasando de la Estatal de Illinois a la Estatal de Appalachian, a la Universidad del Este de Tennessee, a Bowling Green, a Notre Dame y Washington.

“Era la broma recurrente en mi hogar, si te fijas en mi biografía,” dijo Wilks, cada vez que asistía a una convención (de entrenadores) mi esposa me decía: ‘Solo llámame y avísame a dónde nos estaremos mudando.’ ”

En 2006 se fue a Chicago y con la NFL, ahí Wilks fue entrenador en un Súper Bowl durante su primera temporada (lo mismo que durante el fatídico Monday Night Meltdown en el Estadio University Of Phoenix) bajo las órdenes de Lovie Smith y, quizá lo más importante fue haber conocido a Ron Rivera.

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Rivera formaba parte del personal de Smith cuando llegó Wilks, y los dos trabajaron unidos. Cuando Rivera se fue para convertirse en coordinador defensivo de Chargers un año después de unirse al equipo, contrató a Wilks en 2009.

Después que Rivera se convirtió en entrenador en jefe de Carolina en el 2011, tuvo que esperar un año para que expirara el contrato de Wilks con San Diego y después lo contrató de nuevo.

Un año antes de que Wilks se uniera de nuevo con Rivera, Chargers tenían el lugar número 25 como defensiva y una secundaria peor. En el 2010, ya estando juntos en San Diego, Chargers tenían la defensiva número 1 de la liga.

“Lo convencí para que se presentara a una entrevista, y le dije, ‘escucha Steve, en las dos últimas paradas en donde has estado conmigo hemos tenido la defensa número 1, hemos llegado a los playoffs,’ ” comentó Rivera. “Steve, al puro estilo de Steve, me miró y dijo, 'Entrenador, tal vez sea cada vez que usted está conmigo.’ ”

Rivera sonrió al recordarlo. “Ese es él.”

Wilks tiene una gran confianza en sí mismo. En la conferencia de prensa en la que fue presentado en Arizona se dirigió al gerente general Steve Keim y al presidente del equipo Michael Bidwill para decirles que habían tomado la decisión correcta – un punto que Keim dijo Wilks había enfatizado repetidamente durante el proceso de la entrevista. Después, en una entrevista radial, Wilks lo confirmó.

“Es difícil mezclarse cuando naces para destacar.”

“Una de las cosas que busco son fuertes habilidades de liderazgo y con el liderazgo viene la confianza en uno mismo,” expresó Bidwill. “Se comporta con confianza en sí mismo – y con justa razón por lo que ha conseguido en su carrera. Este es el siguiente paso natural para él. No hay trabajo demasiado grande para él.”

Sean McDemott fue el coordinador defensivo de Rivera, pero fue a Wilks a quién Rivera eligió como su asistente. Wilks dirigió al equipo cuando el hermano de Rivera falleció y cuando la hija de Rivera se graduó de la Universidad. Si Wilks tiene algo personal que requiere conversar, va directo con su esposa Marcia. Profesionalmente, la primera llamada va para Rivera, y la relación es muy buena en todo sentido.

“Era el único miembro de mi cuerpo técnico que podía entrar y cerrar la puerta y decirme si arruiné las cosas o si lo hice bien,” señaló Rivera. “Eso es importante, porqué ocupas tener a un individuo que te diga lo que necesitas escuchar y no lo que quieres escuchar.”

Wilks elogia a una serie de entrenadores que lo han influenciado a largo de los años en los diferentes equipos donde ha estado. Smith, Norv Turner, los McNeills. En las recientes reuniones de propietarios de equipos de la NFL pasó tiempo con McDermott, el hombre al que substituyó como coordinador defensivo de Panthers cuando McDermott fue nombrado entrenador en jefe de Buffalo en 2016, para preguntarle sobre la manera como McDermott maniobró durante su primer año siendo el hombre a cargo.

El impacto de trabajar en el primer Súper Bowl con dos entrenadores afroamericanos – Smith por Bears y Tony Dungy de Colts – en el 2006 también resuena.

Wilks fue entrevistado para el puesto de entrenador en jefe de Los Ángeles Rams en 2017 antes de que se lo adjudicara Sean McVay, también fue candidato para el puesto con New York Giants en la temporada baja pasada antes que Giants contrataran a Pat Shurmur. No ignora que fue el único entrenador de color contratado este año, pero insiste en que tampoco es algo en lo que estaba pensando.

“Siempre pienso, y miro la calidad de la persona, la calidad de entrenador,” explicó Wilks. “Si está calificado, dale una buena oportunidad y deja que consiga el trabajo.”

“Ahora, cuando atraviesas el proceso y obtienes el trabajo, y tienes 481 mensajes de texto que dicen lo orgullosos que están y la diferencia que has hecho, aunque sientes que estás haciendo esto para ti mismo, no obstante, significa mucho para muchos otros … es especial. No tomo nada por hecho.”

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Si la carrera de Wilks se convirtiera en material del que están hechas las películas, quizás el casting se diera de manera natural.

“Lo llamamos Denzel,” dijo Norman.

Es Denzel como el actor Denzel Washington, un hombre al que Wilks se parece mucho. Wilks no le da relevancia al asunto del parecido con Denzel, aunque es algo que lo ha seguido durante toda su vida – ya sea en las vacaciones con su familia en Los Ángeles, donde un extraño asumió que se trataba del actor, o cuando surgió el tema con el co-propietario de Giants y productor de películas Steve Tisch cuando Wilks fue entrevistado en New York. 

El apodo es más que solo un parecido. Se trata de sus expresiones también.

“Hace sus caras, y cuando las hace se parece a Denzel,” expresó Benwikere, quién pasó tres años en Carolina. (Los jugadores) muchas veces bromeábamos con cosas como ‘Oh, Denzel no vino hoy.’  Él le entraba al juego. En una ocasión, nos contó una historia, se encontraba no de muy buen humor, y su esposa bromeando con él le dijo, ‘Oh, así que eres Denzel en este momento.’ ”

En la temporada baja y en las actividades organizadas por el equipo, explicó Benwikere, Wilks no empuja tan duro como al momento de enseñar las primeras etapas, el interruptor cambia una vez que inicia el campamento de entrenamiento.

“Me escucharas a mí y a (compañero con Cardenales y ex Panther) Lou Young bromear con él acerca de estar ‘fajado,’ ” dijo Benwikere. “Cuando tiene su camisa de fuera, está tranquilo y relajado, sonriente. Camisa metida, es todo trabajo mi socio.”

Aquellos que lo tratan por primera también podrán ver al Wilks tranquilo y relajado, aunque cuando se sugirió que era otro prototipo de hombre, el receptor Chad Williams, pisó el frenó. “No, no, no. Todo aspecto del entrenador Wilks está bajo control. Todo aspecto,” señaló Williams mientras sonreía. “No distorsiones eso.”  

En ocasiones, los jugadores recuerdan de nuevo al personaje del entrenador que desempeñó Denzel en “Remember the Titans” o cuando Wilks es particularmente intenso, evocan el memorable papel de Washington como policía corrupto de LAPD.

Luego está el “estilacho” de Wilks. El término a menudo se usaba con el ex entrenador Bruce Arians, aunque Wilks tiene su propia versión que incorpora en sus entrenamientos.

Benwikere admitió que no se recortaba el cabello muy a menudo en su año de novato, ya que no lo hacía en sus años universitarios. Wilks le preguntaba seguido al novato “¿Cuándo te recortas el cabello?”

“Cuando es el momento preciso, definitivamente deja que el mensaje penetre a nivel vestidores, eso cuando empezamos a tomar los camiones que nos transportan durante la temporada … “No quiero nada raído cuando vayamos a jugar,” comentó Benwikere. “Para él, ese es el primer requisito para el manejo de los negocios. Para ser honesto podría estar luciendo siempre un traje completo. Así es él.”

Un entrenador requiere “esa” clase de calidad, reconoció Wilks. Ese estilacho, que es la manera como se conduce Wilks, quien recordó a su primo hablando al respecto  en la preparatoria.

“He escuchado a los jugadores comentarlo de vez en cuando, aunque es sólo parte de mi maquillaje,” señaló Wilks quién cumplirá 49 años en Agosto. “Solía contarle a mis jugadores los defensores profundos, que es mejor tener un buen estilacho cuando subes al autobús, porqué se cómo me veré cuando llegué allá y ustedes me representan a mí.”

Es otra manera de obtener la atención colectiva del equipo.

“Él es Mr. Cool,” (el mero-mero) señaló el guardia de Cardenales Justin Pugh. “Estás hablando con él, y tiene esa aura, parece que lo tiene todo resuelto.”  

Después de que Wilks ayudó en la formación de Norman con un una fuerte disciplina, Norman recordó haber visto a Wilks sacar la libreta que guardaba en el cajón de su oficina. Norman, lo molestaba preguntando el contenido de aquella libreta, hasta que Wilks le hizo saber que se trataba de un libro de entrenamiento, para cuando se convirtiera en entrenador en jefe.

Norman ya sabía que ser entrenador en jefe estaba en los planes de Wilks, que cualquier equipo que los contratara “obtendría una gigantesca bendición disfrazada.

“Es esa clase de individuo que da el impulso para atravesar una pared de ladrillo,” dijo Norman. “Vas a dar tu mayor esfuerzo para superar todas las adversidades, eso dalo por hecho, Y si no lo haces …”

Norman hizo una pausa por un momento, luego se ríe.”... él te sacará del terreno de juego y pondrá a alguien más en tu lugar.”

“Ese es Denzel en acción,” agregó Norman. “Es un mentor para mí. Definitivamente es mi mentor de futbol, no hay duda de eso. Independientemente del equipo con el que yo este, va mucho más allá de eso.

“Cuando lo ve, va y lo consigue.” No hay excusas para eso. Encontrará una manera. Arreglará los problemas. Es un revolucionario, un hombre instruido a quien echo de menos. En verdad lo echo de menos.”

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