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No Hay Mucho Que Decir

Cardenales intentan ver lo que viene después de la derrota 41-7 contra Halcones

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Un Derek Anderson frustrado deja escapar un fuerte suspiro durante la derrota del domingo en Atlanta.




ATLANTA – Derek Anderson fue acribillado a la altura de la cintura, y después de que el balón revoloteara sin llegar a su destino, el mariscal de los Cardenales no pudo esconder su enojo.

Fue un golpe brutal pero limpio por parte del defensivo de la secundaria de Halcones William Moore, y con el resultado del partido hacia mucho tiempo decidido, Anderson mostraba destellos de su sentir, gritándole a Moore.,

"Era la frustración de todo la jornada," dijo Anderson más tarde. "No pudimos llenar las expectativas y ellos nos dieron duro. Nunca es bueno que te propinen un golpe y que se suelten fanfarroneando y tu no puedas decir nada."

Los Cardenales no pudieron realmente decir mucho sobre el asunto. Cuando pierdes 41-7, los detalles iniciales seguramente serán discutidos. Hay cosas que arreglar, pero a la sombra inmediata del resultado, las razones suenan un tanto huecas.

Esta franquicia ha enfrentado este tipo de juegos anteriormente, juegos que lastiman pero que ultimadamente no deben causar daño permanente. Los Cardenales eludieron este tipo de territorio minado la temporada pasada – la derrota contra Potros en casa fue un duro revés, pero fue más acerca del dominio de Peyton Manning que de las heridas infligidas a ellos mismos – sin embargo el pasado 2008, se presentó el pavo en el día de Acción de Gracias en Filadelfia. O la desventurada nevada en Nueva Inglaterra.

Y todos sabemos cómo eso eventualmente trascendió.

Darnell Dockett se refirió al juego de Filadelfia en los vestidores el domingo. "Nos vamos a recuperar," dijo Dockett. "Sé qué clase de equipo tenemos, conozco a nuestros entrenadores. Seremos aún más estrictos con la gente ahora porque no estamos donde queremos estar. Esta es una situación vergonzosa para nosotros."

Quizá fue por esos juegos en el pasado 2008 que el mensaje del entrenador en jefe Ken Whisenhunt penetró rápido después de la derrota del domingo. Había un malestar colectivo, si, pero sí la idea era vender la derrota como un tope para reducir brevemente la velocidad en una temporada de 16 juegos, los Cardenales insistieron en que fueron ellos los compradores.    

"No estoy preocupado al respecto," dijo el receptor Steve Breaston. "Estás frustrado por la derrota pero tú sabes cómo es esto, tan pronto como perdemos, es como 'Uy, son los Cardenales."  

"Cada derrota que tenemos, es siempre igual, no somos esto, no somos aquello. No estoy preocupado por eso. Sé que somos un buen equipo. Sí corregimos estos errores, todo estará bien. Yo sé lo que es este equipo."

Indiscutiblemente hay fallas que corregir. Los Cardenales nunca detuvieron el juego terrestre de los Halcones, primero con Michael Turner que traficaba entre la defensa y mas adelante, luego que Turner se lesionó, Jason Snelling. La situación en tercera oportunidad fue angustiante, con los Cardenales abanicando en sus ocho intentos.  

A esto sumamos los castigos, aunque se supone  que Whisenhunt verá la video-grabación del juego y encontrará incluso frustración adicional, puesto que algunas de las marcaciones claves no se apreciaron al primer vistazo (o en la repetición, en este caso) como algo más concreto que cuestionable.

Los Cardenales todavía no están seguros quien cometió el agarrón ilegal en el regreso de 98 yardas de la patada de entrega para touchdown de LaRod Stpehens-Howling, puesto que le fue atribuido a  Dockett –quien no estaba en el campo. La interferencia en el pase que le marcaron a Dominique Rodgers-Cromartie que mantuvo con vida el segundo avance para touchdown de los Halcones también pudo haberse considerado limpio.

Pero como Dockett lo reconoció, "no podemos echarle la culpa de todo a los castigos."

"Podría decir que esta es una llamada para despertar," dijo el receptor Larry Fitzgerald. "Tenemos cierto trabajo que hacer y pienso que todos entendemos eso."

Esto hará del lunes un día largo, cuando los Cardenales deban ver todo el video del juego y  "analizar todas las jugadas que dejamos sin realizar, cosas que hemos practicado, cosas que hemos hecho en el campamento de entrenamiento," dijo Dockett. "Eso es lo que va a doler  más."

Sí los equipo se toman de tres a cuatro semanas para realmente cuajar en lo que al final se convertirán, eso deja un espacio para mejorar el prototipo que los Cardenales dicen esperan ser. Con la derrota de Seattle el domingo en Denver, la división no tiene de hecho un puntero todavía.

Los Cardenales deben asegurarse de que el viaje a Atlanta se convierta en una experiencia de aprendizaje para lo que ellos quieren ser y no en un ejemplo de lo que está por venir.

"Creo que somos un mejor equipo de futbol de lo que mostramos hoy," dijo Whisenhunt. "Estos son algunos de los dolores de crecimiento por los que uno deberá atravesar."

Por que realmente, ¿Qué más podría decirse?

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