Durante 17 temporadas, los aficionados de los Cardenales vieron a Larry Fitzgerald destacarse en el terreno de juego. Ahora, su nombre quedará para siempre en el Anillo de Honor de la franquicia, un reconocimiento a una carrera que lo convirtió en uno de los jugadores más importantes en la historia de Arizona.
Después de recibir su reconocimiento en Canton, ahora le toca hacerlo en casa. La ceremonia del medio tiempo del partido ante los Broncos de Denver será una oportunidad para reencontrarse con los aficionados y recibir una despedida que no pudo tener cuando jugó su último partido.
"Me fui en 2020 y, como todos recuerdan, fue una época muy diferente. Jugábamos en estadios vacíos y todo se hacía por Zoom. Sentí que mi despedida fue por Zoom", recordó Fitzgerald.
El receptor agregó que será especial regresar al State Farm Stadium y sentir nuevamente la energía de los aficionados.

Aunque su ingreso al Salón de la Fama fue uno de los momentos más importantes de su carrera, Fitzgerald anticipa que la ceremonia del domingo tendrá un significado distinto.
"Les he dicho que probablemente esto será mucho más emotivo para mí porque es mi casa. Es donde vivo, con la gente con la que crecí", explicó Fitzgerald.
A diferencia de Canton, donde aficionados de toda la NFL se reúnen para celebrar a los grandes jugadores de la liga, esta ceremonia estará dedicada exclusivamente a su trayectoria con los Cardenales.
Además de ingresar al Anillo de Honor, Fitzgerald verá retirado su número 11, una distinción reservada para un grupo muy reducido de jugadores en la historia de la organización.
"Es el máximo honor", señaló Fitzgerald, quien recordó a figuras como Pat Tillman y Larry Wilson al hablar de los jugadores que han recibido esa distinción.
"Estar ahora entre ese grupo es un honor tremendo", agregó.
Durante su carrera, Fitzgerald se convirtió en una de las figuras más reconocidas de los Cardenales, tanto por su desempeño como por su relación con la comunidad. Para él, esa conexión también representaba una responsabilidad cada vez que salía al campo.
"Siempre recuerdo cuando manejaba hacia el estadio, miraba a los aficionados y pensaba: 'Hay muchas camisetas con el número 11'", recordó Fitzgerald.
Ver su número entre tantos aficionados era algo que nunca pasó por alto. Aunque considera que esa responsabilidad era mayor cuando estaba activo, el cariño de los aficionados sigue siendo importante para él después de su retiro.
Ahora tendrá la oportunidad de agradecer personalmente el apoyo que recibió durante sus 17 temporadas con el equipo.
"Quiero reiterar cuánto ha significado eso para mí y mi familia. Es algo que nunca voy a olvidar".











